1. Importancia de los buenos hábitos.
2. Cómo conocer los síntomas de las enfermedades.
3. Qué hacer si el hámster enferma.
4. Muerte del hámster.
La jaula debe lavarse a fondo como mínimo una vez por semana y el lugar donde ponemos la comida, una vez al día.
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Ellos mismo se ocupan de su propia higiene por lo que no hay que ayudarlos con su higiene. No hay que bañar a los hámster salvo en casos excepcionales ya que podría producirles un gran estrés y además, un riesgo muy elevado de hipotermia (descenso de la temperatura corporal) e incluso de ahogo.
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No aplicar sustancias perfumadas sobre su cuerpo ya que su olfato es mucho más sensible que el nuestro y los perfumes les molestan.
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Es aconsejable lavarse las manos antes y después de tocar al hámster. Si tenemos varios hámsters en jaulas separadas, nos lavaremos las manos antes de pasar de uno a otro; podrían mordernos al identificar el olor de otro ejemplar.
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Si tenemos un hámster enfermo debemos aislarlo y atenderlo en último lugar, después de los que estén sanos.
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La jaula debe estar en un lugar y temperatura adecuado, sin corrientes de aire ni oscilaciones térmicas.
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Cuando dejemos salir al hámster de la jaula no debemos perderlo de vista. El lugar donde lo soltemos debe ser seguro y sin escapatorias.
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El hámster no debe ser manipulado por niños muy pequeños sin supervisión de un adulto ya que es fácil que el hámster se caiga de las manos.

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