El cuerpo del hámster está cubierto por un pelaje suave y tupido. La piel es elástica y muy abundante. El macho y la hembra tienen un aspecto muy parecido (aunque el macho suele ser un poquito más largo que la hembra), excepto en los genitales externos. Las patas son bastante cortas; las delanteras (las cuales utiliza para sujetar la comida y llevársela a la boca, y también para limpiarse) tienen cuatro dedos.
Las traseras tienen cinco; todos los dedos están dotados de uñas. Cuando quiere observar a su alrededor, adopta la posición de pie sobre las patas traseras.
Tiene largos bigotes en el hocico, que mueve continuamente cuando huele el aire, y actúan como un órgano táctil, muy útil para detectar los obstáculos cuando el pequeño roedor se mueve en la oscuridad.
El olfato está muy desarrollado y sirve para buscar la comida, para huir de los enemigos y, en el caso del macho, para encontrar una hembra y aparearse.
Los ojos son pequeños, redondos, muy prominentes. La vista está poco desarrollada. De hecho, son animales nocturnos y su actividad se basa principalmente en el olfato y el oído. Las orejas son finas y delicadas, y están cubiertas de pelo fino. El oído es muy sensible, razón por la cual les molestan los sonidos agudos.

En esta fotografía podemos apreciar las patas, hocico, ojos y orejas del hámster ruso.
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