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A la hora de elegir esta especie como mascota, debemos tener en cuenta:
El hámster ruso (al igual que la mayoría de los hámsters enanos) viven mejor en pareja (lo cual constituye un problema si no se quiere que se reproduzcan), siempre con la condición de que la convivencia empiece cuando ambos animales todavía son pequeños. Si un hámster adulto está habituado a vivir solo, no dudará en atacar a cualquier otro ejemplar que le introduzcan en la jaula.
Los ejemplares de especies diferentes no deben tenerse juntos, ya que acabarían atacándose. Si se quiere tener varios hámsters juntos, estos pueden ser de diferentes procedencias con la condición de que sean jóvenes, para que se acostumbren a la presencia de los otros, o también se pueden elegir pequeños de la misma camada que hayan crecido juntos.
Los ejemplares deben ser preferiblemente macho y hembra. Dos machos adultos no son compatibles y posiblemente acabarán peleándose. Dos hembras es más probable que se entiendan, pero no hay que descartar la posibilidad de que se peleen. Naturalmente si se tienen dos hámsters del sexo opuesto es inevitable que se reproduzcan, por lo cual conviene saber qué se hará con la nueva camada. Si surgen disputas entre la pareja habrá que separarlos en jaulas individuales. Cuando un hámster está acostumbrado a vivir solo, ya nunca puede vivir con otro ejemplar, porque no tardaría en atacar. El breve periodo del celo constituye la única excepción en la que la hembra puede aceptar la presencia del macho en caso de que éstos, estén separados.
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